miércoles, 24 de abril de 2019

Canta, canta, canta

 Hoy les traigo algo un poco apartado de la música idol. Sin embargo, no saldremos (mucho) de Japón.

 Y es que quiero mostrarles una escena de una película de 2004 llamada Swing Girls (Suwingu Garuzu) en la que las chicas de una High School forman una big band de instrumentos de viento. No he visto la película, pero con esta escena final (el concurso para el que se preparan toda la película) se puede más o menos saber lo que ha pasado.

Hay un chico también.

 Sí, hay varios en la película, pero uno es el que toca el piano con ellas.


 ¿Les parece si vemos la escena y luego hago los comentarios?


 Pues más o menos, la película va así. Las vemos llegar tarde y cubiertas de nieve, así que podemos imaginar que se han visto atrapadas en el viaje. Están nerviosas y los instrumentos están fríos (algo muy malo para conseguir la afinación adecuada) hasta que la más tímida se impone, las calma y las devuelve a la rutina. Usa un diapasón, un pequeño instrumento en forma de U con un mango para sostenerlo. Al golpearlo, el diapasón emite siempre la misma nota y se usa para comprobar que el instrumento (y el músico) están bien afinados. Si se fijan, todas emiten la misma nota con las diferencias de cada isntrumento. Por cierto, la banda se compone de trompetas, saxofones y trombones de varas, más el piano, la batería, guitarra y bajo.

 Tenemos también la trompetista que usa su pequeño peluche para tranquilizarse, la guitarrista y la bajista, que por su aspecto podemos adivinar que costó integrarlas en la banda (seguro que querían formar su banda de rock) y sus dos enamorados, que intenta impresionarlas (les cuesta, ellas son Yankees y muestran su lado duro). También parece haber algo entre el pianista y la saxofonista.

 Hay que decir que las chicas son actrices, no instrumentistas. Aprendieron a tocar según iban haciéndolo sus personajes. Y, si me permiten mi opinión, aprendieron muy bien.

 También aparecen amigos, familiares y compañeros de las chicas. Así tenemos al viejo profesor, que seguramente formó la banda, la nueva profesora, que al principio era escéptica y termina convencida (y es amiga del presentador del concurso), el chico que empieza a aplaudir (más o menos lo que dice es "hay dos tipos de personas, los que tienen swing y los que no lo tienen") y ya hablamos de los dos enamorados de las Yankees que están dispuestos a todo para animarlas (y que las chicas se fijen en ellos).

 Lo que tocan es un medley de tres piezas clásicas para las big bands, a ver si encuentro otras bandas que los toquen.

 Lo primero que suena es Moonlight Serenade (Serenata a la luz de la Luna), de Glenn Miller (1939).


 Luego entra Mexican Flyer (Aviador mejicano) de Ken Woodman (1966).


 Y, por último (dando título a la entrada de hoy) Sing, Sing, Sing (Canta, canta, canta) de Luois Prima (1937).


 Con alguna versión más "vistosa" (las bailarinas no sólo lo hacen muy bien, son preciosas. Mi favorita, la chica de ojos bonitos y muslos gordos. Es la segunda que baila sola unos pasos de claqué).



 Antes de despedirnos por hoy podemos preguntarnos "Vale, como película está muy bien, pero ¿Hay algo así en la vida real en Japón?" Pues vamos a ver a la banda de la Kyoto Tachibana Senior High School. Fíjense que estas chicas (y chicos, hay unos cuantos) tienen entre 16 y 18 años y estudian aparte de formar parte de la banda (y creo que un suspenso en cualquier asignatura supone la expulsión de la componente que falle). Vemos como hay un director al que se respeta y forma al grupo pero cuando empieza la acción, la que corta el bacalao es la chica del silbato.



 ¿Se han dado cuenta de que, pese al título de hoy, canta muy poca gente?

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